Se tensa la negociación entre el Gobierno y las gasíferas por el aplanamiento de la tarifa

A días de la oficialización del aumento de abril

A contrarreloj, el Gobierno negocia con las empresas alternativas para morigerar el tarifazo de gas que regirá a partir del 1° de abril al rango entre 30% y 35%. Tiene tiempo hasta el viernes para publicar en el Boletín Oficial el nuevo cuadro tarifario. El principal factor de tensión es el aplanamiento que impulsa Energía con el objetivo de escalonar el aumento y evitar un fuerte shock en la previa de las elecciones. La puja es por ver quién carga con el costo financiero que acarrea esa medida.

El secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, había anunciado que el tarifazo sería del 30% pero, tras la subasta mayorista y la devaluación de las primeras semanas de marzo, los cálculos se desbarajustaron y las cuentas se escaparon por encima del 35%, el número que había difundido en diciembre su antecesor, Javier Iguacel.

Primero, el gas en boca de pozo pasó de u$s4 por millón de BTU a u$s4,56 en el promedio de la compulsa de febrero, que explica el 70% del producto necesario para el próximo año; el 30% restante se pactó con precios superiores aunque el Gobierno analiza no convalidarlos.

Segundo, el tipo de cambio considerado para convertir a pesos estos contratos durante el semestre de invierno se disparó de $37,69 a $41,98, muy por encima de los $39 con los que Energía había elaborado sus proyecciones. Además, el costo de transporte y distribución debería aumentar 26% de acuerdo a la inflación mayorista acumulada entre septiembre y febrero, pero las firmas reclaman un plus por una parte del incremento no reconocido en octubre pasado.

A pesar de ello, las fuentes oficiales consultadas por BAE Negocios aseguran que la apuesta es contener el incremento en la franja de entre 30% y 35%. Y para lograrlo, barajan distintos mecanismos de amortiguación sin transferirle un costo adicional a las empresas, que amenazan con frenar inversiones.

Por un lado, el Enargas no convalidaría todo el incremento pedido por las distribuidoras, tal como hizo el año pasado, y fijaría como tope los u$s4,56 por millón de BTU para el gas en boca de pozo, incluso para los contratos celebrados por fuera de la subasta mayorista.

Por otro, pretende escalonar el tarifazo, lo que implicaría patear para los meses de verano, en los que el consumo es menor, una porción de las tarifas del invierno, justo en el momento más caliente de la campaña. Hace dos semanas, Hacienda comunicó que el “descuento” entre mayo y septiembre sería del 20%, sin embargo, las criticas de las empresas los hizo recalcular.

Uno de los funcionarios más cercanos a Lopetegui explicó así el estado de situación: “Seguimos evaluando opciones y mecanismos para suavizar un poco el incremento.

La magnitud misma del aumento dependerá también de cómo se distribuya a lo largo del año a partir del aplanamiento.

Eso se está negociando. Cualquier aplanamiento tiene un costo que hay que absorber porque alguien tiene que financiar la dilatación.

Y los absorbe el Estado o la gente porque, si los tienen que absorber las empresas, las inversiones se paran.

Se está buscando un equilibrio para que la afectación que tengan las distribuidoras sea mínima”.

Además, le contó a este diario que el impacto concreto en las tarifas en abril posiblemente sea del 10%. Hasta ahora, el gas acumula un alza de 1.750% desde 2016, según la Undav.

 

Fuente: Petrolnews