Priman las suspensiones y escasean los acuerdos paritarios

 

Sólo los sectores que mantuvieron la actividad sin variaciones lograron acuerdos por un año; Camioneros negocia y reclama un 25% por 6 meses.
Por Luis Autalan.

Entre abril y junio se firmaron 55 acuerdos paritarios por rama de actividad. El detalle incluye algunos que ya prorrogaron su vigencia inicial. Para la mensura del Observatorio de Derecho Social de la CTA Autónoma se reveló además un salto exponencial de las suspensiones que alcanzaron al 7,5% de los trabajadores en abril y el 8,8% en mayo.

De los clásicos convenios más fuertes sobrevivieron a la crisis laboral salarial y de empleo aceiteros, desmontadores y bancarios. Fueron los únicos de extensión anual, para el resto, en necesidad y urgencia, se pactaron acuerdos de entre 3 y 6 meses de duración.

La excepción reciente tuvo lugar con el acuerdo de la Federación Argentina de Aguas y Gaseosas (FATAGA) que la semana pasada cerró por 9 meses al 50% y con una suma fija de $10.000.

Dentro del peor registro paritario de 2019 sólo superado por los textiles, los trabajadores de prensa quedaron encallados en un acuerdo que no superó el 17%, con una revisión.

El observatorio de la CTAA a cargo de Luis Campos precisó que la negociación colectiva durante la pandemia privilegió suspensiones y algunos acuerdos en materia salarial. Destacaron así a abril como el mes de las suspensiones. Entre el DNU que las prohibió, junto con los despidos, y el acuerdo CGT–UIA homologado por la Casa Rosada, los empresarios, dirigentes gremiales y hasta laboralistas debieron leer, releer e interpretar el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) que versa sobre suspensiones por falta de trabajo con una contraprestación no remunerativa. No faltaron polémicas en cuanto a las «visiones opuestas» sobre dicho artículo de la LCT.

Ante la postergación de hecho de las paritarias, sin antecedentes desde 2001 a la fecha, el salario nominal de los trabajadores registrados privados permanece casi sin variaciones desde marzo. El retroceso se da vía suspensiones y contra la inflación que sigue su curso.

«El año arrancó movido en materia salarial, incluyendo allí los bonos de emergencia de $ 4.000», le recordó Campos a este medio. Durante los primeros meses se cerraron revisiones pendientes. En enero también arrancó la temporada de paritarias 2020: la Asociación Bancaria cerró una suma puente y Utedyc un 20% en 3 cuotas por los primeros siete meses.

Un compromiso de campaña del Frente de Todos se rubricó en febrero con la paritaria nacional docente: 23,5% en dos cuotas. Incluso durante la gestión Cambiemos la llamada «temporada alta de paritarias» solía desarrollarse entre marzo y junio.

Desde el 20 de marzo todo el escenario económico y social cambió, de hecho se disparó el desempleo pese a las medidas del Gobierno, el dictado del aislamiento social obligatorio paralizó «de hecho» las negociaciones salariales y casi todo lo referido a este capítulo quedó muy lejos de certezas, pendiente de discusión. A futuro las proyecciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reseñan más de 800.000 puestos de trabajo perdidos, mientras que otros foros de especialistas avizoran la inmediatez del crecimiento del trabajo en negro y «el cuentapropismo de subsistencia».

Existe casi unanimidad para avizorar, incluso desde sectores de economistas enrolados en diferentes escuelas como también en especialistas del sector empleo, que los próximos meses se incrementarán los acuerdos por suspensiones. No obstante, Campos consideró que para quienes mantengan su puesto de labor «ante una inflación que no cesará, la apertura de negociaciones salariales, sobre todo en las actividades que continúan funcionando, no podrá demorarse mucho más.

Por lo pronto, la negociación colectiva por rama de actividad continúa siendo una herramienta de «administración» del sistema de relaciones laborales que parece estar bajo tensión permanente, pero muy aceitada.

Camioneros

El Sindicato de Camioneros negocia desde hace un mes con las tres cámaras empresarias una mejora salarial. Dentro de las gestiones el adjunto de ese gremio Pablo Moyano reclamó una suba de 25% por seis meses. Los empresarios mientras tanto aducen que las conversaciones se iniciaron en torno a un “bono de compensación” y Camioneros cambió la estrategia. De allí que rechazaron el pedido y argumentaron la baja de actividad por la pandemia. Es más, la semana pasada los empresarios distribuyeron un informe donde detallaron que “el servicio de carga argentino está entre los más afectados a nivel mundial por el Covid”.

Fuente: Línea Sindical