CRISTINA / «Este pueblo maravilloso nunca abandona a los que se juega por él»

Emotivo, vibrante, medular son algunos de los calificativos para el discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el cierre de los festejos tras la asunción de un nuevo gobierno popular. La Plaza de Mayo, máximo símbolo de la política argentina, estuvo completa, desbordada por una multitud alegre, emocionada y esperanzada con el nuevo gobierno. “Presidente, confíe en su pueblo, convóquelo cada vez que se sienta solo o que lo necesita. Ellos van a estar acá cuando los llame por causas justas”, expresó Cristina.

Por Leonardo Martín
Alberto es el presidente en el cual confiaron millones de argentinos. Quedó ratificado en las elecciones, también se palpa esa esperanza en el ambiente. La relación de Cristina con ese pueblo movilizado en las calles, participativo de la vida nacional, es un vínculo consolidado. Un liderazgo que a esta altura ya se puede afirmar que es de los más relevantes de la historia argentina.

Cuando habla la ex Presidenta se hace un silencio respetuoso con una escucha atenta, asintiendo determinados pasajes, festejando otros, generando una emoción incontenible hasta con lágrimas en muchos casos. Cristina, con su estilo directo y efectivo en el golpe, épico, emotivo, con un brillante y manejo de los tonos y los tiempos, tuvo otra discurso de esos que dejan frases para la historia y el análisis político.

“Han sido cuatro años muy duros. Trabajo, salario, pobreza, el hambre que tanto desvela a quién es nuestro Presidente y que debería desvelar a todos argentinos y argentinas bien nacidos”, afirmó Cristina.

“Fueron años muy duros, además,  para quienes fueron objetos de persecución. Se buscó que desapareciéramos a través de la humillación y la persecución. Pese a todo eso estamos aquí. Estamos aquí, no por magia, sino porque hemos unido las voluntades de dirigentes y de millones que creen que es posible vivir en un país diferente y mejor”, expresó la Vicepresidente ante una de las ovaciones.

“Ningún pueblo que no tenga memoria, que no sabe de dónde viene, difícilmente pueda llegar a un lugar. Nosotros le hemos puesto a esa voluntad política de cambio la memoria del pueblo y de la historia”, agregó.

“Lo colectivo es más importante que lo individual, que los dirigentes deben entender que con generosidad y humildad, que es necesario que no todo empieza ni termina en uno. Uno es más importante cuando es parte de un todo, sino somos individualidades sueltas”, subrayó Cristina.

En el tramo final el discurso fue tomando intensidad y profundidad, tendiendo el puente entre Alberto y el pueblo que tiene en Cristina a su principal referencia política.

“Lealtad no es seguidismo a un líder político. La lealtad es a dos puntas, los pueblos no son zonzos ni tontos, conciben con lealtad a aquellos que los defienden y representan”, comenzó.

Tras destacar las medidas en primer lugar de quitar las rejas que dividían Plaza de Mayo y el mensaje a la Asamblea Legislativa se dirigió en el discurso y con su mirada a Alberto Fernández: “Presidente confíe siempre en su pueblo. Son los más leales, sólo piden que los defiendan y representen. No se preocupe por las tapas de un diario, preocúpese por el corazón de los argentinos y ellos van a estar siempre con usted”.

“Tiene un tarea dura, le han dejado un país arrasado, pero tiene la fuerza y la convicción para cambiar esta realidad tan fea que viven los argentinos. Tenga fe en el pueblo y en la historia, la historia la terminan escribiendo los pueblos. Este pueblo maravilloso, que nunca abandona a los que se juega con él, convóquelo cada vez que se sienta solo o que los necesita. Ellos van a estar acá cuando los llame por causas justas. Cuente con el amor y la esperanza que hemos depositado en usted”, cerró Cristina.

El final fue el previsible. Ovación de la multitud que no sólo ocupaba la Plaza de Mayo, además se ramificaba por la propia Avenida de Mayo, las Diagonales Sur y Norte y todas las calles aledañas. En el escenario Cristina y Alberto se abrazaron y sonrieron, mientras comenzaba a cerrarse una jornada extensa e histórica con fuegos artificiales por detrás de la Casa Rosada. Nadie de los presentes olvidará este día, al que todos desean recordar como el principio de un cambio que mejoró la vida de millones de argentinos tras la noche que vivió la Argentina en los últimos cuatro años.

 

Fuente; Sindical Federal