¿Apriete al Gobierno? Paolo Rocca decreta un «apagón» en su planta de Campana y temen una ola de despidos

El holding siderúrgico argumenta que es una medida temporaria por la baja demanda. Pero en el Gobierno sospechan un plan de recorte de empleo y proveedores.

El grupo Techint inició el domingo un «apagón» en su planta de tubos sin costura en Campana, por lo que permanecerá cerrada por dos semanas hasta el 8 de junio para luego retomar la actividad en forma reducida durante los próximos meses ante la caída de la actividad.

El sorpresivo «black out» en la siderúrgica Tenaris Siderca representa un avance del plan de «redimensionamiento» del holding para reducir sus costos a nivel global, mientras que a nivel local suma un nuevo capítulo en las tensiones entre su CEO, Paolo Rocca, y el presidente Alberto Fernández por el impacto de la cuarentena sobre la economía y la resistida prohibición a los despidos y suspensiones unilaterales hasta fines de julio, entre otros temas que generan fricciones.

Afecta a 3.000 operarios

El paro total de actividades afectará al grueso de su plantilla de 3.000 operarios, exceptuando al personal del servicio ininterrumpible dedicado al funcionamiento de los hornos, según la notificación recibida por la plantilla en actividad. Este sector se sumará así al esquema de suspensiones con el 80% del salario básico bruto, acordado en febrero por la seccional Campana de la UOM, liderada por Abel Furlán, y que hasta este fin de semana alcanzaba solo a 1.700 personas.

La decisión inesperada reavivó el temor a la pérdida de unos 800 empleos después del despido de 30 contratistas semanas atrás, que la empresa finalmente debió retrotraer tras la conciliación dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense.

Techint mantiene una pulseada firme con el Gobierno desde que despidió a fines de marzo a 1.450 obreros en obras de construcción paralizadas por el aislamiento obligatorio y el Presidente tachó de «miserables» a los empresarios que recortar personal en tiempos de crisis. La reciente extensión de la cuarentena y del decreto «antidespidos» agravaron los cortocircuitos con el grupo, enfocado en reducir sus operaciones para compensar la caída en sus ventas.

En ese marco, tal como adelantó el portal iProfesional, el gobernador bonaerense Axel Kicillof ordenó semanas atrás el inicio de procedimientos de crisis antes de disponer cesantías y rebajas salariales por fuerza mayor, y reforzó dicho esquema con intimaciones y la amenaza de multas millonarias, en una señal dirigida al holding.

La virtual desconexión de la fábrica en Campana marca un contraste con la reactivación progresiva de actividades habilitada por el Ejecutivo y las giras encabezadas por Fernández para reabrir plantas industriales en la provincia de Buenos Aires. «El país entero se está poniendo de pie y está empezando a producir», dijo ayer Fernández, al visitar la fábrica de Toyota en Zárate, a solo 10 kilómetros del establecimiento de Rocca.

«No es la cuarentena, es la pandemia lo que ha complicado la economía del mundo. No discutamos más eso. La cuarentena sirve para que nos cuidemos, para que estos empleados de Toyota hayan vuelto a trabajar sanos», dijo el mandatario en respuesta a las críticas empresarias.

Si bien Tenaris Siderca ya vivió otros apagones, esta sería la primera vez que adopta una medida de esa magnitud desde su fundación en los años 50. Los directivos alegan una caída en sus niveles de producción de tubos para la industria petrolera debido a la menor actividad en el yacimiento de Vaca Muerta, afectada por la caída del barril de crudo y la crisis mundial provocada por la pandemia. Así, proyectan 20.000 toneladas para este año, muy por debajo de su capacidad de hasta 90.000.

Pero dentro de la planta sospechan que ese escenario sería el argumento para avanzar en su plan para discontinuar hasta 800 contratos en proveedoras tercerizadas, en un escenario donde la cúpula empresaria reclama un tipo de cambio más elevado, beneficios para sostener sus inversiones y un rápido acuerdo por la deuda.

Los crecientes tironeos con el sector privado desembocaron en un endurecimiento del Gobierno impulsado por el kirchnerismo, con una mayor intervención del Ministerio de Trabajo encabezado por Claudio Moroni frente a los recortes unilaterales dispuestos por las empresas, nuevas restricciones a los beneficiarios de los subsidios para el pago de salarios (ATP) y mayores controles del Banco Central al dólar paralelo.

La interna derivó además en la exposición de Techint por haber recibido fondos del ATP y figurar entre los partícipes de la fuga de divisas en la gestión de Mauricio Macri. Y en las últimas horas se sumó otro imprevisto en una empresa de Rocca, con la designación en Ternium en representación de la ANSES del ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, un hombre de confianza de Kicillof, según anticipó LetraP.

Fuente: Gestión Sindical